Cuánto cuesta instalar un punto de recarga en casa: desglose real por escenario

Instalar un punto de recarga en casa cuesta entre 900 y 2.000 € en la mayoría de casos, equipo e instalación incluidos. En una vivienda unifamiliar con el cuadro cerca del garaje, lo normal es quedarse entre 900 y 1.400 €. En un garaje comunitario, donde hay que llevar el cable desde el cuarto de contadores hasta tu plaza, la horquilla sube a 1.200-2.000 € y puede superarse si la distancia es larga.

Esa cifra es el punto de partida. Abajo tienes el desglose por partidas, tres escenarios reales y —lo más importante— qué es lo que de verdad dispara el precio, que casi nunca es el cargador.

El desglose: en qué se te va el dinero

Un presupuesto de punto de recarga tiene tres partidas, y conviene pedirlas separadas. Si un instalador te da un precio cerrado sin desglosar, pídeselo por escrito: es la única forma de comparar dos ofertas.

PartidaRango habitualQué incluye
Equipo (wallbox)480 – 1.180 €El cargador en sí, según potencia y si es conectado o básico
Mano de obra280 – 1.100 €Instalador autorizado, montaje y puesta en marcha
Materiales y protecciones120 – 1.100 €Cable, tubo, bandeja, cuadro de protecciones específico
Legalización80 – 150 €Boletín eléctrico y registro ante Industria

Los rangos de equipo, mano de obra y materiales están tomados de los desgloses públicos de instaladores certificados como Ritest, que sitúa el total en 900-2.000 € antes de ayudas. La partida de legalización suele ir incluida en el precio cerrado, pero conviene confirmar que está.

Fíjate en una cosa: el cargador es como mucho la mitad del presupuesto, y muchas veces menos. La gente llega buscando qué wallbox comprar cuando la decisión que más dinero mueve es otra.

Lo que de verdad marca el precio: la distancia

Si tienes que quedarte con un solo dato de este artículo, que sea este. El factor que más encarece una instalación es cuántos metros hay entre el cuadro eléctrico y el punto donde va el cargador.

El cable adicional se factura en torno a 12 € por metro según las referencias que publican los propios instaladores, y a eso hay que sumarle el tubo, la bandeja y las horas de tirar la línea. Por eso el mismo cargador puede costarte 900 € o 2.200 € instalado.

Como referencia de mercado, una instalación en vivienda a unos 20 metros del cuadro, sin fotovoltaica, se mueve alrededor de los 1.476 €. En garajes comunitarios con recorridos de 10 a 15 metros, la instalación ronda los 500-900 € solo de mano de obra y materiales, y puede superar los 1.500 € cuando la distancia pasa de 30 metros.

Antes de pedir presupuesto, mide con el móvil el recorrido aproximado desde tu contador hasta la plaza. Con ese número ya puedes saber si una oferta es razonable.

Tres escenarios reales

1. Vivienda unifamiliar con el cuadro cerca

El caso más sencillo y más barato. Recorrido corto, sin obra civil, todo por dentro del garaje. La instalación se resuelve en una mañana, normalmente en 4-6 horas.

ConceptoCoste
Wallbox 7,4 kW gama media550 – 750 €
Mano de obra300 – 450 €
Protecciones y cuadro150 – 250 €
Boletín eléctrico100 €
Total1.100 – 1.550 €

2. Garaje comunitario con preinstalación

Si el edificio ya tiene la preinstalación IRVE —canalización preparada hasta las plazas—, tu instalación se abarata mucho porque no hay que abrir nada ni cruzar muros. Merece la pena preguntar al presidente o al administrador antes de pedir presupuesto: mucha gente paga de más por no comprobarlo.

Total orientativo: 1.200 – 1.700 €.

3. Garaje comunitario sin preinstalación

El escenario caro. Hay que llevar la línea desde el cuarto de contadores hasta tu plaza, a menudo atravesando muros cortafuegos y montando bandeja por zonas comunes. Es donde más se disparan los presupuestos y donde más diferencias vas a ver entre instaladores.

Total orientativo: 1.500 – 2.500 €, y más si el recorrido es largo.

Si es tu caso, tienes toda la parte legal y de procedimiento explicada en la sección de garaje comunitario. Adelanto lo principal: no necesitas que la comunidad te dé permiso, solo comunicárselo.

Las ayudas en 2026: cuidado con lo que leas

Aquí hay que ir con pies de plomo, porque media internet sigue publicando información caducada. Vas a encontrar artículos que hablan de subvenciones del 40 % o el 70 % del coste como si estuvieran disponibles hoy. No lo están.

La situación real es esta:

  • El Plan MOVES III está cerrado. Su plazo terminó el 31 de diciembre de 2025.
  • El Plan Auto+, su sucesor, todavía no tiene convocatoria abierta. Está anunciado, pero mientras no se publiquen las bases y cada comunidad autónoma abra su plazo, no se puede solicitar nada.
  • Lo que sí sigue vigente es la deducción del 15 % en el IRPF por instalar un punto de recarga, con una base máxima de 4.000 €. Es decir, hasta 600 € de ahorro fiscal.

Con la deducción, una instalación de 1.400 € te sale efectivamente por unos 1.190 € una vez la apliques en la declaración. No es lo mismo que una subvención del 70 %, pero es lo que hay ahora mismo.

Antes de decidir cuándo instalar, comprueba el estado actualizado en la sección de ayudas y fiscalidad, porque esto puede cambiar en cualquier momento y es justo lo que más desactualizado está por ahí.

Cuándo no compensa instalar un punto de recarga

Ningún instalador te va a decir esto, así que lo digo yo. Hay tres situaciones en las que conviene pararse a pensar:

  • Haces muy pocos kilómetros y tienes carga gratuita accesible. Si cargas habitualmente en el trabajo o en un supermercado cerca de casa, la amortización se alarga mucho.
  • Vives de alquiler y no tienes claro cuánto vas a seguir ahí. La instalación se queda en la plaza. Puede seguir compensando por comodidad, pero conviene saberlo.
  • El presupuesto se dispara por encima de 2.500 € por la distancia. En ese caso merece la pena pedir una segunda opinión sobre el trazado antes de aceptar.

Para el resto de casos, y sobre todo si haces más de 10.000 km al año, la cuenta sale sola: cargar en casa en horario valle cuesta una fracción de lo que cuesta en un punto público. Los números están en la sección de coste de carga.

Qué exigir en el presupuesto

Cuatro cosas que deben aparecer por escrito. Si falta alguna, pregunta antes de firmar:

  • Desglose por partidas, no un precio cerrado sin detalle.
  • Metros de línea previstos y qué pasa si al final hacen falta más.
  • Cuadro de protecciones específico. La normativa ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión obliga a instalar protecciones propias para el punto de recarga: no vale colgarlo del cuadro existente sin más.
  • Boletín eléctrico y legalización incluidos. Toda instalación de recarga debe legalizarse, y sin ese papel puedes tener problemas con el seguro y con futuras ayudas.

Y pide siempre tres presupuestos. En este sector las diferencias entre instaladores por el mismo trabajo son de varios cientos de euros.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cargar con un enchufe normal y ahorrarme todo esto?

Técnicamente sí, pero no es buena idea como solución permanente. Un enchufe doméstico no está diseñado para entregar corriente alta durante muchas horas seguidas, y es una causa conocida de calentamiento. Un enchufe reforzado ronda los 200 € y es el mínimo aceptable, pero la carga será lenta.

¿Cuánto tarda la instalación?

En vivienda unifamiliar con el cuadro cerca, una mañana: entre 4 y 6 horas. En garaje comunitario sin preinstalación puede ir a uno o dos días según el recorrido.

¿Necesito ampliar la potencia contratada?

Depende de tu potencia actual y de si el cargador lleva balanceo dinámico, que ajusta la carga a lo que sobra en cada momento y evita que salte el diferencial. Con balanceo, mucha gente evita ampliar potencia y el ahorro en la factura mensual compensa el sobrecoste del equipo.

¿Me sirve cualquier electricista?

Tiene que ser instalador autorizado en baja tensión y debe emitirte el boletín. No es un capricho burocrático: sin legalizar, la instalación no existe a efectos de seguro ni de ayudas.

Precios orientativos de mercado recogidos en agosto de 2026 a partir de presupuestos públicos de instaladores certificados en España. Los importes varían según comunidad autónoma, distancia y estado de la instalación existente. Este artículo es divulgativo: la instalación debe ejecutarla siempre un instalador autorizado.