Terminan la obra, te cobran, y te preguntas si eso es todo. No lo es. Queda el trámite que convierte tu instalación en una instalación legal, y es el que más se descuida: el certificado de instalación eléctrica y su registro.
Es el papel que coloquialmente se llama boletín, aunque su nombre desde hace años sea otro.
Qué es y quién lo firma
El reglamento eléctrico lo dice así, en la ITC-BT-04: «Finalizadas las obras […], la empresa instaladora deberá emitir un Certificado de Instalación, suscrito por un instalador en baja tensión que pertenezca a la empresa».
Dos cosas importantes ahí:
- Lo emite una empresa instaladora habilitada, no un particular ni tu cuñado electricista por su cuenta.
- Lo firma un instalador en baja tensión de esa empresa. Es una habilitación concreta, y se puede comprobar.
Antes de contratar, pide el número de empresa instaladora. Es la comprobación más barata que vas a hacer en toda la obra.
¿Siempre hace falta?
Para un punto de recarga, sí. Siempre. No hay un umbral de potencia por debajo del cual puedas prescindir de él, porque un punto de recarga exige un circuito nuevo y exclusivo (lo dice la ITC-BT-52, apartado 3.1, que extiende la exigencia también a las instalaciones ya existentes), y crear un circuito es ejecutar instalación eléctrica. Cuánto cable hace falta y qué lo encarece lo tienes en del cuadro a tu plaza: metros de cable, sección y sobrecoste.
La única situación donde no habría certificado es la que no debería darse: enchufar un cargador portátil a una base existente sin tocar nada. Que es, precisamente, lo que la norma no considera una instalación de recarga.
Memoria técnica o proyecto: dónde cae tu caso
El certificado no va solo. Se acompaña de una memoria técnica de diseño o de un proyecto, según la potencia:
| Tu instalación | Documento que la acompaña |
|---|---|
| Recarga hasta 50 kW en el garaje existente de un edificio de viviendas | Memoria técnica de diseño |
| Más de 50 kW | Proyecto firmado por técnico titulado |
| Recarga en el exterior, más de 10 kW | Proyecto |
| Carga rápida en continua (modo 4) | Proyecto, sin límite de potencia |
Un wallbox doméstico de 7,4 u 11 kW en el garaje de un edificio de viviendas ya construido cae con holgura en la primera fila: memoria técnica, que redacta y firma la propia empresa instaladora. Si alguien te presupuesta un proyecto de ingeniería aparte para eso, que te explique por qué.
Con una salvedad que conviene conocer: esa primera fila existe porque la norma exime expresamente a los garajes de edificios de viviendas ya construidos. Si tu plaza está en un aparcamiento que no es de un edificio de viviendas (el de una oficina, un local o un parking de explotación), entran en juego otras dos reglas del mismo reglamento: los aparcamientos con ventilación forzada necesitan proyecto sea cual sea su tamaño, y los de ventilación natural, a partir de cinco plazas. Ahí sí puede hacer falta proyecto aunque el cargador sea pequeño. Lo recoge la ITC-BT-04, apartados 3.1 y 3.3.
El paso que casi nadie te explica: el registro
Emitir el certificado no basta. La norma continúa: antes de la puesta en servicio, la empresa instaladora deberá presentarlo ante el órgano competente de tu comunidad autónoma para su inscripción en el registro correspondiente.
Y remata con la frase que lo hace importante de verdad: es «requisito sin el cual esta no podrá suministrar energía a la instalación», refiriéndose a la compañía eléctrica. La norma admite una única excepción, poco frecuente: que la comunidad autónoma autorice un suministro provisional cuando haya circunstancias objetivas justificadas.
Es decir: sin registro, tu instalación no existe administrativamente. Y eso te afecta el día que quieras contratar un suministro nuevo para el punto, ampliar potencia, vender la casa o reclamar al seguro.
Qué debes tener en la mano al terminar
- Certificado de instalación con el sello y el número de la empresa instaladora, y el diligenciado o justificante de presentación ante tu comunidad autónoma.
- Memoria técnica de diseño, con su esquema unifilar y el croquis de la instalación.
- Factura desglosada — que además es lo que necesitas para la deducción del IRPF.
- Documentación del equipo: manual, garantía y certificado de conformidad del wallbox.
Guárdalo todo junto. El día que lo necesites será dentro de años y no te acordarás de quién hizo la obra. La lista completa de papeles, no solo el certificado, está en qué papeles debe entregarte el instalador.
Cuando la instalación es en garaje comunitario
Un apunte que evita disgustos: pide una copia del certificado también para el administrador. Cuando dentro de tres años otro vecino instale, y otro más, el administrador tendrá que saber qué hay puesto y con qué protecciones. Las comunidades donde esto se guarda ordenado son las que no acaban con un garaje imposible de ampliar. Si todavía estáis decidiendo cómo hacerlo en la comunidad, mira instalación individual o preinstalación colectiva.
Y si quieres ver cómo encaja el registro en el calendario de toda la obra, lo contamos en cuánto tarda instalar un punto de recarga y cómo es el proceso.
Preguntas rápidas
¿El certificado caduca? El certificado no, pero las instalaciones de ciertos tipos tienen inspecciones periódicas. Para un punto de recarga doméstico, lo relevante es conservarlo.
¿Me lo pueden cobrar aparte? Puede aparecer como una línea del presupuesto, pero forma parte del trabajo: sin él la instalación no está terminada. Lo que no debería pasar es que te lo presenten como un extra opcional.
Me han hecho la obra y no me dan el certificado. Reclámalo por escrito. Sin ese papel no puedes acreditar que la instalación es conforme, y ante cualquier incidencia el problema pasa a ser tuyo.
¿Tengo que hacer algo yo en el registro? No. Lo presenta la empresa instaladora. Lo que sí debes hacer es pedir el justificante.
¿Te han pasado un presupuesto y no sabes si es bueno?
Cuéntanos tu caso en un minuto y te decimos qué potencia necesitas de verdad, qué líneas debería incluir ese presupuesto y en qué horquilla de precio deberías moverte. Es gratis, no vendemos equipos y no hay compromiso. Si prefieres empezar por tu cuenta, descárgate primero el kit para preparar la instalación, con la lista de datos que te va a pedir el instalador y el modelo de carta para la comunidad.