Contador individual y repercusión del consumo en la comunidad

Es la objeción que más veces frena una instalación en una junta de vecinos: «¿y quién nos asegura que no nos va a cargar la luz a todos?». La respuesta es que hay tres formas de resolverlo, dos son buenas y una es la fuente de conflicto más previsible que existe.

Lo que dice la ley, para empezar

El artículo 17.5 de la LPH no se anda con matices: el coste de la instalación y el consumo de electricidad corren íntegramente a cargo del interesado. No es negociable ni depende de lo que se acuerde en junta. Tu carga la pagas tú.

La pregunta real, entonces, no es quién paga, sino cómo se mide.

Las tres formas de resolverlo

1. Contrato de suministro propio para tu punto

Tu punto de recarga tiene su propio contador y su propio contrato con la comercializadora. Lo que consumes te llega a ti en una factura separada, y la comunidad ni se entera.

  • A favor: separación total, cero discusiones, cada uno con su tarifa.
  • En contra: pagas un segundo término de potencia todos los días del mes, cargues o no. Y hay que tener sitio en la centralización de contadores, que en edificios antiguos no siempre lo hay.

2. Colgar de tu propia vivienda

El circuito sale de tu cuadro, sube o baja hasta el garaje y termina en tu plaza. Consumes de tu contador de casa, con tu tarifa.

  • A favor: sin segundo término de potencia, sin trámites nuevos, y aprovechas tu tarifa y tus horas valle.
  • En contra: hay que poder llegar físicamente, y la tirada de cable puede ser larga y cara. Es la opción natural en unifamiliares y en edificios donde el garaje queda debajo de tu vivienda.

3. Desde servicios generales, con medición individual

El garaje tiene una línea común de la que cuelgan los puntos de recarga, y un sistema de medición registra cuánto consume cada plaza para repercutirlo después en la cuota.

  • A favor: es la opción que escala. Una obra sirve para todo el garaje y añadir un vecino nuevo es barato.
  • En contra: exige que la comunidad se organice: quién lee, cada cuánto, cómo se factura, qué pasa con los impagos y quién mantiene el sistema.

Y la cuarta forma, la que hay que evitar

Colgarse de la luz de servicios generales sin medición. «Total, son cuatro perras y ya lo arreglamos».

No lo arreglaréis. Lo que pasa es esto: el primer año nadie mira la factura; el segundo alguien nota que la luz común ha subido; el tercero hay dos coches enchufados y una discusión en la junta sobre cuánto consume cada uno, sin ningún dato que lo resuelva. Y encima contradice directamente el artículo 17.5.

Si tu instalación va a salir de servicios generales, la medición individual no es un extra: es la condición.

Qué hay que dejar escrito en el acta

Si vais por la opción 3, estos cuatro puntos evitan el noventa por ciento de los problemas futuros:

  1. Cómo se calcula lo que paga cada uno. Los kWh medidos por su precio, más la parte proporcional de los fijos si los hay. Con la fórmula escrita, no «lo que salga».
  2. Con qué periodicidad se lee y se factura. Mensual con la cuota, trimestral, como sea, pero fijado.
  3. Quién mantiene el sistema de medición y con cargo a quién.
  4. Qué pasa si alguien no paga. Igual que cualquier otra deuda con la comunidad, pero mejor dicho de antemano.

Un apunte técnico que conviene conocer

La norma que regula esto, la ITC-BT-52, ya prevé estos escenarios y les pone nombre: hay un esquema colectivo con contador principal en el origen, uno individual con contador propio para cada estación de recarga, y uno donde la recarga comparte contador con la vivienda.

Cuando el instalador te hable de «esquema 1» o «esquema 3», está hablando exactamente de esto. Y si le preguntas en qué esquema encaja su propuesta y por qué, sabrás enseguida si domina la materia.

Preguntas rápidas

¿Puede la comunidad cobrarme un fijo mensual por tener punto de recarga? Puede acordar una cuota de mantenimiento de la infraestructura común si existe. Lo que no puede es cobrarte por un consumo que no ha medido.

¿Los contadores de la comunidad valen como medición oficial? Para repartir un gasto interno entre vecinos, sirve lo que la comunidad acuerde. Para facturar como si fuerais una comercializadora, no: eso es otra cosa y no lo puede hacer una comunidad.

¿Y si soy el único con coche eléctrico? Entonces la opción 1 o la 2 son más simples. La medición individual compensa cuando hay o va a haber varios.

¿Cuánto consume el wallbox en reposo? Unos pocos vatios, del orden de lo que gasta un router. Es real pero irrelevante en la discusión; que nadie lo use como argumento.

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