Wallbox o cargador portátil: cuál necesitas de verdad

La pregunta llega casi siempre igual: «¿me compro un wallbox o me apaño con un cargador portátil?». Y casi siempre se responde mal, comparando potencias en una tabla. La potencia es lo de menos. Lo que decide es cuántos kilómetros haces al día y, sobre todo, dónde vas a enchufar ese cargador.

Primero, qué es un cargador portátil

No es el cable de emergencia que viene en el maletero. Un cargador portátil de verdad es un equipo con su propia electrónica de control, regulación de intensidad y bases intercambiables: Schuko para un enchufe doméstico, CEE industrial monofásica o trifásica cuando hay una base preparada.

Eso le da un rango bastante más amplio de lo que la gente cree:

  • Enchufado a un Schuko doméstico, y limitando la intensidad como manda el sentido común: 1,4 – 2,3 kW.
  • Enchufado a una base CEE industrial monofásica de 32 A con su circuito propio: hasta 7,4 kW. La misma potencia que un wallbox de pared.

Esa segunda opción es la que casi nadie cuenta y la que cambia la comparación entera.

La cuenta que de verdad importa

Un coche eléctrico medio gasta unos 17 kWh cada 100 km. Si el coche duerme diez horas enchufado, esto es lo que recuperas cada noche:

PotenciaEnergía en 10 hKilómetros recuperados
2,3 kW (Schuko)23 kWh~135 km
3,7 kW37 kWh~215 km
7,4 kW74 kWhBatería llena

Léelo otra vez, porque desmonta el argumento de venta habitual. En España se conducen de media unos 35 km al día. Con 2,3 kW y una noche cualquiera recuperas casi cuatro veces eso. Para la inmensa mayoría de conductores, la potencia de un cargador portátil sobra.

Entonces, ¿por qué recomendar un wallbox? Porque el problema del portátil casi nunca es la potencia.

El problema real: dónde lo enchufas

Un enchufe doméstico normal no está pensado para entregar 10 amperios seguidos durante ocho horas, todas las noches, durante años. Lo conté en detalle aquí: el fallo no es un chispazo el primer día, es la degradación lenta de un contacto flojo o una regleta que nadie mira.

Y hay dos cosas más que se pasan por alto:

  • Un portátil colgado de una base normal no es una instalación de recarga. La normativa exige un circuito exclusivo para el punto de recarga, con sus protecciones. Un enchufe compartido con la luz del garaje no lo es.
  • No desgrava. La deducción del 15 % en el IRPF es para sistemas de recarga instalados en el inmueble. Un aparato que enchufas y desenchufas no cuenta.

Comparación, sin marketing

Cargador portátilWallbox fijo
Precio del equipo200 – 450 €400 – 900 €
InstalaciónNinguna, o una base CEE800 – 2.000 € con obra
Potencia útil2,3 kW en Schuko / 7,4 kW en base CEE7,4 kW, u 11 kW con trifásica
Protecciones dedicadasLas del cuadro, si las hayDiferencial propio y detección de 6 mA en continua
Programar la carga en horas valleSegún modelo, a veces solo desde el cocheSí, y con medición de consumo
Balanceo dinámicoNoSí, si lo lleva
Deducción del IRPFNoSí
Te lo llevas de viajeSíNo

Cuándo el portátil es la respuesta correcta

  • Tienes un híbrido enchufable. Con una batería de 10 – 15 kWh, cualquier cosa la llena de noche. Poner un wallbox de 7,4 kW para un PHEV es tirar el dinero.
  • Haces menos de 50 km al día y tienes dónde enchufarlo con garantías.
  • La plaza es de alquiler. No puedes tocar la instalación, no desgrava de todos modos y el día que te vayas te lo llevas.
  • Segunda residencia, donde cargas cuatro fines de semana al año.
  • Como respaldo, aunque tengas wallbox. Un portátil en el maletero saca de más de un apuro en casa de alguien.

Cuándo es un error

  • Haces más de 80 km diarios. Aquí ya dependes de que la carga entre entera todas las noches, y quieres margen.
  • La instalación del garaje tiene años. Si el cuadro es viejo y la toma más cercana es un enchufe de servicio, el portátil es exactamente la peor idea.
  • Vas a instalar igualmente. Si tienes que picar pared y tirar cable hasta tu plaza, el sobrecoste del wallbox sobre una base CEE es pequeño, y el wallbox sí desgrava.

La opción intermedia que casi nadie plantea

Existe un punto medio que funciona muy bien y que ningún vendedor te va a ofrecer, porque vende menos: un circuito exclusivo hasta tu plaza terminado en una base CEE industrial, y un portátil de 32 A.

Tienes los 7,4 kW de un wallbox, tienes el circuito propio con sus protecciones, tienes la instalación bien hecha, y sigues pudiendo llevarte el cargador. Sale algo más barato que el wallbox y, como hay obra e instalación fija facturada, esa parte sí entra en la deducción.

El precio que pagas: no hay balanceo dinámico ni medición de consumo, y el cargador queda colgando en vez de anclado a la pared. Si compartes garaje comunitario y necesitas repercutir el consumo, esta opción no te vale.

Preguntas rápidas

¿Puedo dejar el portátil enchufado siempre? El equipo sí aguanta. La base es lo que se cansa. Si vas a cargar a diario, mira el enchufe cada pocas semanas: si está tibio al desconectar, tienes un problema.

¿Los portátiles baratos de 100 € sirven? Para cargar, sí. Lo que se recorta en los muy baratos es la protección interna y la calidad del contacto, que es justo lo que le pides a un aparato que va a estar ocho horas dando corriente sin vigilancia. No es donde yo ahorraría.

¿Y si mi coche solo admite 3,7 kW en corriente alterna? Entonces la discusión se acaba: un wallbox de 7,4 kW no te dará más. Mira primero qué admite tu coche.

¿Alargadores? No. Ni con el portátil ni con nada.

En resumen

Si haces pocos kilómetros, tienes un enchufable o cargas en una plaza que no es tuya, el portátil es una decisión sensata y te ahorras un dineral. Si vas a hacer obra igualmente, el wallbox gana por protecciones, por programación y porque desgrava.

Y si estás entre medias, la base CEE con circuito propio es el punto dulce del que nadie habla.

Y si ya has decidido que va a ser wallbox, queda una última elección: con cable incorporado o con toma para el tuyo.

¿Te han pasado un presupuesto y no sabes si es bueno?

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